domingo, 22 de abril de 2012

Los centros imperiales y el precio del petróleo Los centros imperiales y el precio del petróleo


Los centros imperiales y el precio del petróleo
César Prieto Oberto(*) - www.aporrea.org
11/04/12 - www.aporrea.org/internacionales/n141649.html
CÈSAR PRIETO III.jpgLos precios del petróleo despiertan con avidez el interés de articulistas, opinadores de oficio y analistas; todos ellos convergen en ese tema como uno de los más controversiales de la geopolítica mundial de hoy. El año 2012 amaneció con el precio del crudo montado en la cima de los 100 dólares el barril, y de allí no se ha bajado en este primer trimestre. Sólo el West Texas Intermediate, WTI, que se produce en el Golfo de México y se cotiza en la Bolsa de Nueva York, estuvo durante enero y febrero por encima de los 90 dólares, pero ya en marzo promedió más de 100 dólares. Estos precios, considerados altos por los países NO-OPEP, aunque justos por los países de la OPEP, coinciden con la más grave recesión mundial de los últimos 80 años. Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Hay déficit de producción? ¿Existe especulación por parte de los oferentes? ¿Hay nerviosismo por parte de los grandes países consumidores? ¿Hacen agua las reservas? Veamos.
Recordemos que 2010 fue un año que se caracterizó por un tremendo  crecimiento del consumo de energía. Del Boletín de BP Statistical Review (BPSR), recogemos el dato de que el crecimiento del consumo fue  superior a su tendencia a largo plazo en todas las regiones del mundo. La intensidad energética (la cantidad de energía que se utiliza por unidad de PIB) creció al ritmo más rápido visto desde 1970. Una vez contabilizados todos los datos,  se observa que el mundo ha consumido más energía en 2010 que antes, en valor total o  per cápita. Con la excepción de la nuclear, cada uno de los distintos combustibles alcanzó también un consumo record.
¿A qué se debió este fenómeno? En primer lugar, el último Boletín de BP, considerado por muchos como el más veraz de las fuentes de información del negocio de los hidrocarburos, estima en 1.526,3 millardos la reserva mundial de petróleo, de los cuales la OPEP cuenta con 1.468, y los NO – OPEP con el resto, lo que significa que los primeros poseen el 96% de las reservas mundiales.
Es este panorama lo que llevó al Presidente Obama a declarar, en conjunto con el Primer Ministro Cameron, de Gran Bretaña, a lo que se sumó el Presidente Sarkozy, de Francia, el gobierno japonés y a otros representantes de las grandes potencias, que abrirían los grifos de sus reservas estratégicas en un volumen de 30 millones de barriles por un período prudencial. ¡Un pellizco!, como diríamos en criollo. Hace varios meses se practicó esa alternativa y nada cambió.
Las grandes potencias, en el futuro inmediato, tratarán de doblegar el nivel de los precios del petróleo inundando el mercado con sus reservas estratégicas, pero éstas están concebidas para ser utilizadas en caso de conflagración mundial, lo cual no es el caso en este momento, salvo las amenazas de Israel y EE.UU de iniciar ataques contra Irán en los meses de junio a julio del presente año, apoderarse de su petróleo y continuar así la escalada de violencia que iniciaron con Afganistán, continuaron con Irak, luego Libia, ahora Siria y la República Islámica de Irán en perspectiva. Pero esa acción elevaría los precios del crudo a cifras cercanas a los 200 dólares el barril, o más, con efectos catastróficos para “los niveles de bienestar” de sus poblaciones, que verían aumentar el precio de los combustibles, los lubricantes, el transporte, y paremos de contar.
El caso venezolano es digno de mencionar. Las reservas probadas han sido certificadas por la OPEP en 298.500 millones de barriles, un lomito por demás apetitoso para las ambiciones desmedidas de EE.UU, de allí la acertada, para mí, política de reforzar y modernizar nuestra Fuerza Armada Bolivariana para contribuir en algo a disuadir cualquier intento de injerencia directa en nuestro territorio.
Con los precios de los diferentes marcadores de crudo por encima de los 100 dólares el barril durante la primera semana de abril 2012, redondeados a 102 el WTI, 123 el Brent, y 122 la cesta OPEP, parecen cumplirse las predicciones, tanto de las grandes transnacionales del petróleo, como de las naciones industrializadas que, a excepción de los países identificados como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), apuestan por una ralentización de la economía.
Y es que, si hay un termómetro capaz de medir la evolución de la economía mundial, ése es precisamente el petróleo. Tal circunstancia ha llevado a líderes del mundo petrolero a emitir declaraciones como las de Ahmad Qalebani, viceministro iraní del Ministerio de Petróleo, quien expresó a principios de año; “A pesar de que no se puede hacer una predicción exacta en los precios del petróleo, parece ser que seremos testigos de un precio entre 120 y 150 dólares por barril en el futuro.” Y por allí va la cosa. Y aún cuando el fin último de la intención de EE.UU, que contaría con la ayuda de sus títeres de la OTAN de atacar a Irán, es hacerse de su petróleo, los escenarios que se vislumbran asoman, ante ese impredecible hecho, un precio del barril de crudo cercano o por encima de los 200 dólares. No están seguros de una rápida victoria, más bien tardía y comprometedora, lo que tendría efectos perversos en la economía de los grandes países consumidores (EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Inglaterra, España, Italia…)
Muchos analistas hacen énfasis en la importancia de abatir los precios del crudo, ya que la mayoría de los estudios económicos calculan una correlación superior al 99% entre el consumo de crudo y el comportamiento mundial de la economía. 
Debido a los niveles que han mantenido los precios del petróleo durante el primer trimestre de 2012 y la primera semana de abril, los dirigentes de los bancos de inversión calculan para el sector que se avecina un año de contracción económica.
También las grandes compañías petroleras han hecho sus cálculos y estiman que sus ganancias se contraerán en aproximadamente 1% en 2012. El año 2011 dejó una imagen perversa en el ánimo de las compañías que operan en el Golfo de México, y se puede considerar atípico para este sector el hecho de que la inestabilidad política y social desencadenada por la primavera árabe hizo que la diferencia entre los precios de las dos principales referencias en el consumo de petróleo, el Brent y el West Texas, haya llegado a alcanzar los 27,9 dólares en 2011, algo inédito en la historia del crudo. Esa brecha, en 2012, promedió los 25 dólares durante este primer trimestre. Demostrativo de esto es que en la primera década de este siglo la brecha entre ambos marcadores rondó el margen de apenas 1 US$.
Lejos están aquellos días de los primeros años de la primera década de este siglo cuando el precio internacional del petróleo promedió los 23 US$ el barril, y más lejos aún los de las décadas de 1950 y 1960, cuando esos precios no alcanzaban los 2US$ el barril, las materias primas de los países del Tercer Mundo eran pagados a precios de hambre, mismos que facilitaron el gran despegue industrial de las grandes potencias, mientras nuestros países se hundían en la miseria y los excedentes económicos alimentaban las bóvedas de los grandes bancos, encabezados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, verdaderos depredadores de nuestras economías.
  • Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia
Cepo39@gmail.com

La planificación en Venezuela. 22.04.2012



Políticas públicas
La planificación en Venezuela
*César Prieto Oberto
Un diagnóstico de la situación económica y social de Venezuela no puede hacerse, ni debe hacerse, sin una previa mirada retrospectiva. Además, hay que tener claro que las transformaciones de las estructuras económicas y sociales de un país no es una tarea simple que se alcanza con la formulación y ejecución de un Plan Quinquenal -o Septenal-, ni con dos o tres. Ejemplo de ello lo vivimos desde el I hasta el IX Plan, formulados entre 1960 hasta 1998.
Los nueve planes de la nación formulados, expresión genuina de las políticas públicas del Estado venezolano, siguen una cronología casi que coincidente con los períodos presidenciales: al presidente Rómulo Betancourt le correspondió la formulación del I y  II Plan, el III Plan de la Nación fue obra del gobierno de Raúl Leoni, mientras que el IV y el IX fueron formulados por los gobiernos de Caldera I y II. Correspondió a Carlos Andrés Pérez el V y el VIII Plan de la Nación, mientras que a Luis Herrera el VI y a Jaime Lusinchi el  VII.
Cada uno de esos planes, diseñados desde las oficinas de Cordiplán, tuvo sus particularidades, aunque lo más notorio y común en esos nueve documentos quinquenales fue el incumplimiento de sus metas y objetivos, resaltando la falta del ejercicio pleno de las democracias política y económica. Debe recordarse que las garantías económicas constitucionales estuvieron suspendidas desde 1960 hasta el II gobierno de Caldera, y fueron restituidas en 1995; fueron 35 años sin el ejercicio pleno de ese derecho constitucional. El plan formulado por Luis Herrera C. tiene el mérito histórico –al menos en su enunciado- de introducir por primera vez en Venezuela el tema de la democracia participativa como modelo de sociedad, mientras que el de Jaime Lusinchi se realizó con la metodología denominada planificación estratégica situacional. Las experiencias nos dicen que, en una importante proporción, esos planes quedaron en meras formulaciones.
Hay que reconocer que todos los planes permitieron la creación de instituciones que tenían la intención o el propósito de coadyuvar hacia el logro de las metas establecidas en los mismos. Sin embargo, al hacer hoy el análisis de los resultados sociales y macroeconómicos, observamos que en el Primer Plan de la Nación se aspiró a articular el tema de la participación con las políticas, programas y proyectos de Desarrollo de la Comunidad, entendido éste como un elemento destinado a incorporar los sectores populares en los programas destinados a elevar su calidad de vida. Allí quedó plasmado en el documento, porque en los hechos Venezuela vivió una situación política y social que. Lo mismo sucedió con la Reforma Agraria, proclamada con bombos y platillos el 23 de enero de 1961 en el glorioso Campo de Carabobo.
Los dos últimos planes, el VIII y el IX, cuyas banderas fueron el Gran Viraje y la Agenda Venezuela, perseguían reorientar la caída en picada de la democracia venezolana en sus valores fundamentales porque entregados servilmente a los designios del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, condenaron, primero a la ignominia, luego al ostracismo y, definitivamente, a la muerte, a los dos grandes partidos de la seudo democracia que se vivió entre 1960 y 1998.
Aún así, pese al cierre de una serie de medios de comunicación social (diarios, semanarios, emisoras radiales, revistas),  la incautación de ediciones completas de medios impresos,  por lo nefasto de la política que se expresó en asesinatos, miríadas de presos políticos, torturas sistemáticas, y muchas otras aberraciones, coadyuvaron en la pérdida progresiva de la credibilidad en las instituciones llamadas democráticas. Pese a todo lo señalado, el “mundo libre” fue recurrente en sus declaraciones de poner a Venezuela como país “modelo de democracia en América Latina. Claro, al lado del Chile de Pinochet, del “gorilismo” argentino de Videla y compañía, de la tiranía de Stroessner, de la Nicaragua de Somoza, eso tiene su crédito
El primer Plan de la Nación, 1960-1964, presidencia de Rómulo Betancourt, tuvo como objetivo instrumental la racionalización de los ingresos petroleros para atender mayores áreas de necesidades y la elevación del nivel de vida de la población. Una de sus características fue la declaración del proteccionismo industrial y comercial, así como la política de sustitución de importaciones, enmarcada en las orientaciones de la Comisión Económica para la América Latina.  En el Ministerio de Fomento fue designado, en enero de 1959, el Dr. Lorenzo Fernández. El Dr. José Antonio Mayobre, Ministro de Hacienda y uno de los cerebros del gobierno, declaró en ese entonces: “en materia de fomento industrial hay una definición clara: el país es proteccionista  (…) las generaciones pueden y deben pagar, si es necesario, precios más altos para garantizar al país una actividad industrial que proporcione ocupación e ingresos suficientes cuando el petróleo disminuya o desaparezca”. Desde el sector privado se adoptó una posición similar, cuando Fedecámaras, reunida en Mérida en 1962, emitió la Carta Económica de Mérida, donde se reafirmó la necesidad de la “protección a la industria”.
Este Plan descartó la nutrición como instrumento de desarrollo aunque formó parte del plan de Sanidad. En nutrición la política se limitó al establecimiento de programas institucionales del Patronato Nacional de comedores escolares y al vaso de leche escolar.
En 1959 se iniciaron los estudios para redactar una nueva Constitución que amparara legalmente y de una manera definitiva la gestión de gobierno, la formulación de una política de reforma agraria y una reforma económica a mediano plazo, destinada a incentivar una economía paralizada.
Se instrumentó una política exterior para defender los precios y el mercado del petróleo venezolano y la estabilidad de la democracia. El incumplimiento de un conjunto de postulados doctrinarios de AD provocó dos divisiones sucesivas de esa organización, con dos divisiones, la primera en 1960 y la segunda en 1963.
El  5 de marzo de 1960 se promulgó la Ley de Reforma Agraria en el Campo de Carabobo.
A fines de ese año se dictaron medidas económicas de emergencia aplicándose una política de control de cambios y la rebaja del sueldo de los empleados públicos en un 10%. También se propuso la devaluación del Bolívar. Se proyectó un amplio esquema económico basado en la profundización de la política de industrialización por la vía de la sustitución de importaciones, la reorganización de la administración pública, la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo.
El  2 de julio de 1062, Betancourt inauguró la nueva ciudad de Santo Tomás de Guayana compuesta por las ciudades de San Félix y Puerto Ordaz y en donde se pusieron las esperanzas del gobierno en torno a la planificación industrial y urbana.
En 1963, 19 de febrero, Betancourt inicia una corta gira al exterior que lo llevó a Estados Unidos, México, Puerto Rico y República Dominicana. ·
En materia petrolera, entre 1959 y 1963, la producción alcanzó un promedio de 1.094.455 barriles diarios, una exportación promedio de 1.030.968 b/d para el 94,20%  respecto a la producción, con un consumo interno promedio de 50. 931 b/d, para el 4,65%.
La economía creció a una tasa interanual promedio de 6,58% entre 1959-1963; entre 1954-1958 había crecido en 8,4% en promedio.
En resumen, fue un período muy convulsionado, con varios alzamientos cívico-militares, surgimiento de las guerrillas, suspensión permanente de las garantías económicas y, en gran medida, de las garantías políticas, con marcadas violaciones de los derechos humanos y una estrecha alianza con los sectores plutocráticos de la nación, al punto que los ministros de la economía y el Presidente del BCV eran designados en Fedecámaras.
*Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia
cepo39@gmial.com



jueves, 2 de febrero de 2012

Autonomía y gestión municipal. 28.01.2012

Autonomía y gestión municipal
*César Prieto Oberto

Este escritoo lo motiva la lectura de la última entrega en un diario del Zulia el 28 de diciembre de 2011, del Dr. Abogado Alirio Figueroa Zavala, titulado “Municipio y Año Nuevo”, donde manifiesta: “es la existencia de un Estado súper poderoso que ha generado como dinámica de funcionamiento una súper centralización que ha hecho de la provincia y, en consecuencia, de la acción de los gobiernos municipales, una autoridad meramente marginal y secundaria, donde cada día resulta más patente que la Autonomía Municipal, consagrada en nuestra vigente Constitución Nacional, es letra muerta”. Sobre este tema abundó sobremanera la desaparecida economista, Dra. Janeth Kelly, Profesora del IESA y especialista en materia municipal, en su obra La Gerencia Municipal, publicada en 1992. Allí refiere la autora que el municipio venezolano padece de mengua por no ser capaz de generar, por sí mismo, los ingresos que requiere para su desarrollo endógeno. Precisa, además, en ese texto, que sólo siete municipios de los más de 300 existentes para la época, eran capaces de ser autosuficientes en la generación de las rentas municipales.
La autonomía comprende, y así lo establece el artículo 168 de la Constitución de 1999: 1. La elección de sus autoridades; 2. La gestión de las materias de su competencia; y 3. La creación, recaudación e inversión de sus ingresos. Por razones metodológicas nos detendremos a analizar lo concerniente al tercero de estos aspectos, de conformidad con lo señalado expresamente en el artículo 179 del mismo instrumento legal.
El Dr. Allan Brewer Carías, constituyente y autor de la obra “La Constitución de 1999” (2001), precisa que los municipios tienen los siguientes ingresos:
1. Los procedentes de su patrimonio, que incluye sus ejidos y bienes.
2. Las tasas por el uso de sus bienes y servicios; las tasas administrativas por licencias o autorizaciones; los impuestos sobre actividades económicas de industria, comercio, servicios, o de índole similar, con las limitaciones establecidas en esta Constitución; los impuestos sobre inmuebles urbanos, vehículos, espectáculos públicos, juegos y apuestas lícitas, propaganda y publicidad comercial; y la contribución especial sobre plusvalías de las propiedades generadas por cambios de uso o de intensidad de aprovechamiento con que se vean favorecidas por los planes de ordenación urbanística.
3. El impuesto territorial rural sobre predios rurales, la participación en la contribución por mejoras y otros ramos tributarios nacionales o estadales, conforme a las leyes de creación de dichos tributos.
4. Los derivados del situado constitucional y otras transferencias o subvenciones nacionales o estadales.
5. El producto de las multas y sanciones en el ámbito de sus competencias y las demás que les sean atribuidas.
6. Las demás que determine la ley.

De manera que el ayuntamiento está dotado de los instrumentos legales y administrativos consagrados por la Constitución y la Ley Orgánica del Régimen Municipal, para ejercer funciones que le permitan hacerse de los recursos económicos que viabilicen su gestión. Entonces, ¿cuál es, o cuáles son los problemas fundamentales? Al revisar cada uno de los numerales anteriores, y revisar la situación administrativa real de la generalidad de los municipios venezolanos, nos encontramos con que lo afirmado por la profesora Kelly sigue vigente en su totalidad. Por ejemplo, analicemos los alcances del numeral 2; la aplicación del mismo en toda su extensión amerita del levantamiento catastral del respectivo municipio.
En Venezuela, ¿cuántos municipios tienen definido su catastro? La respuesta es obvia: un porcentaje muy bajo. Entonces, ¿con qué criterios pueden cobrar los impuestos correspondientes? Y vamos con un ejemplo; en 2008 tuve la oportunidad de facilitar un curso de Presupuesto en la Especialización de Gerencia Municipal, en el Núcleo COL de LUZ. Veinticuatro de los veintiocho participantes eran funcionarios de las diferentes dependencias de la Alcaldía de Cabimas. Los trabajos monográficos versaron sobre el análisis crítico del origen de los ingresos y el destino del gasto del municipio. Como resultado de ese estudio, nos encontramos con que el 79% de los ingresos tenían como origen el Situado Constitucional, la Ley del FIDES y la Ley de Asignaciones Económicas Especiales; es decir, el municipio sólo generaba por gestión propia el 21% del presupuesto municipal. Al indagar sobre las causas de esa anomalía, hallamos que la gestión de recaudación de la Alcaldía era por demás precaria por razones político-electorales. A los contribuyentes del comercio y de la industria no se les pechaba porque en buena medida financiaban las campañas del alcalde y los concejales. Esa historia se repite en una importante proporción de los municipios de Venezuela. Y sí, es un asunto de gerencia, de gerencia municipal. Un esfuerzo serio y de compromiso puede elevar el número de municipios autosuficientes en una proporción significativa, sin que por ello dejen de percibir su Situado Municipal.
Es propicia la oportunidad para denunciar el abuso que se está cometiendo en los estacionamientos de los centros comerciales y otros lugares públicos, en flagrante violación de la Ordenanza Municipal respectiva. Hasta en la Arquidiócesis, en el espacio adyacente a la Basílica, el encargado cobra una tarifa especulativa fija de cinco bolívares (Bs. 5), aduciendo que eso es para la Parroquia, o para el Párroco. ¡Vaya abuso!
Al Dr. Alirio Figueroa lo he consultado en varias oportunidades sobre aspectos laborales. Al abordar la materia municipal, es conveniente dejar a un lado el sesgo político porque ello no contribuye con enriquecer el debate sobre este tema. Volveremos sobre este asunto en próxima oportunidad.
*Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia
cepo39@gmail.com