Los centros imperiales y el precio del
petróleo
César Prieto Oberto(*) - www.aporrea.org
11/04/12 - www.aporrea.org/internacionales/n141649.html
César Prieto Oberto(*) - www.aporrea.org
11/04/12 - www.aporrea.org/internacionales/n141649.html
Los precios del petróleo despiertan con avidez el interés de
articulistas, opinadores de oficio y analistas; todos ellos convergen en ese
tema como uno de los más controversiales de la geopolítica mundial de hoy. El
año 2012 amaneció con el precio del crudo montado en la cima de los 100 dólares
el barril, y de allí no se ha bajado en este primer trimestre. Sólo el West
Texas Intermediate, WTI, que se produce en el Golfo de México y se cotiza en
la Bolsa de Nueva York, estuvo durante enero y febrero por encima de los 90
dólares, pero ya en marzo promedió más de 100 dólares. Estos precios,
considerados altos por los países NO-OPEP, aunque justos por los países de la
OPEP, coinciden con la más grave recesión mundial de los últimos 80 años.
Pero, ¿qué está sucediendo? ¿Hay déficit de producción? ¿Existe especulación
por parte de los oferentes? ¿Hay nerviosismo por parte de los grandes países
consumidores? ¿Hacen agua las reservas? Veamos.
Recordemos que 2010 fue un año que se
caracterizó por un tremendo crecimiento del consumo de energía. Del
Boletín de BP Statistical Review (BPSR), recogemos el dato de que el
crecimiento del consumo fue superior a su tendencia a largo plazo en
todas las regiones del mundo. La intensidad energética (la cantidad de
energía que se utiliza por unidad de PIB) creció al ritmo más rápido visto
desde 1970. Una vez contabilizados todos los datos, se observa que el
mundo ha consumido más energía en 2010 que antes, en valor total o per
cápita. Con la excepción de la nuclear, cada uno de los distintos
combustibles alcanzó también un consumo record.
¿A qué se debió este fenómeno? En
primer lugar, el último Boletín de BP, considerado por muchos como el más
veraz de las fuentes de información del negocio de los hidrocarburos, estima
en 1.526,3 millardos la reserva mundial de petróleo, de los cuales la OPEP
cuenta con 1.468, y los NO – OPEP con el resto, lo que significa que los
primeros poseen el 96% de las reservas mundiales.
Es este panorama lo que llevó al
Presidente Obama a declarar, en conjunto con el Primer Ministro Cameron, de
Gran Bretaña, a lo que se sumó el Presidente Sarkozy, de Francia, el gobierno
japonés y a otros representantes de las grandes potencias, que abrirían los
grifos de sus reservas estratégicas en un volumen de 30 millones de barriles
por un período prudencial. ¡Un pellizco!, como diríamos en criollo. Hace
varios meses se practicó esa alternativa y nada cambió.
Las grandes potencias, en el futuro
inmediato, tratarán de doblegar el nivel de los precios del petróleo
inundando el mercado con sus reservas estratégicas, pero éstas están
concebidas para ser utilizadas en caso de conflagración mundial, lo cual no
es el caso en este momento, salvo las amenazas de Israel y EE.UU de iniciar
ataques contra Irán en los meses de junio a julio del presente año,
apoderarse de su petróleo y continuar así la escalada de violencia que
iniciaron con Afganistán, continuaron con Irak, luego Libia, ahora Siria y la
República Islámica de Irán en perspectiva. Pero esa acción elevaría los
precios del crudo a cifras cercanas a los 200 dólares el barril, o más, con
efectos catastróficos para “los niveles de bienestar” de sus
poblaciones, que verían aumentar el precio de los combustibles, los
lubricantes, el transporte, y paremos de contar.
El caso venezolano es digno de
mencionar. Las reservas probadas han sido certificadas por la OPEP en 298.500
millones de barriles, un lomito por demás apetitoso para las ambiciones
desmedidas de EE.UU, de allí la acertada, para mí, política de reforzar y
modernizar nuestra Fuerza Armada Bolivariana para contribuir en algo a
disuadir cualquier intento de injerencia directa en nuestro territorio.
Con los precios de los diferentes
marcadores de crudo por encima de los 100 dólares el barril durante la
primera semana de abril 2012, redondeados a 102 el WTI, 123 el Brent, y 122
la cesta OPEP, parecen cumplirse las predicciones, tanto de las grandes
transnacionales del petróleo, como de las naciones industrializadas que, a
excepción de los países identificados como los BRICS (Brasil, Rusia, India,
China y Suráfrica), apuestan por una ralentización de la economía.
Y es que, si hay un termómetro capaz
de medir la evolución de la economía mundial, ése es precisamente el
petróleo. Tal circunstancia ha llevado a líderes del mundo petrolero a emitir
declaraciones como las de Ahmad Qalebani, viceministro iraní del Ministerio
de Petróleo, quien expresó a principios de año; “A pesar de que no se puede
hacer una predicción exacta en los precios del petróleo, parece ser que
seremos testigos de un precio entre 120 y 150 dólares por barril en el
futuro.” Y por allí va la cosa. Y aún cuando el fin último de la
intención de EE.UU, que contaría con la ayuda de sus títeres de la OTAN de
atacar a Irán, es hacerse de su petróleo, los escenarios que se vislumbran
asoman, ante ese impredecible hecho, un precio del barril de crudo cercano o
por encima de los 200 dólares. No están seguros de una rápida victoria, más
bien tardía y comprometedora, lo que tendría efectos perversos en la economía
de los grandes países consumidores (EE.UU., Japón, Alemania, Francia,
Inglaterra, España, Italia…)
Muchos analistas hacen énfasis en la
importancia de abatir los precios del crudo, ya que la mayoría de los
estudios económicos calculan una correlación superior al 99% entre el consumo
de crudo y el comportamiento mundial de la economía.
Debido a los niveles que han
mantenido los precios del petróleo durante el primer trimestre de 2012 y la
primera semana de abril, los dirigentes de los bancos de inversión calculan
para el sector que se avecina un año de contracción económica.
También las grandes compañías
petroleras han hecho sus cálculos y estiman que sus ganancias se contraerán
en aproximadamente 1% en 2012. El año 2011 dejó una imagen perversa en el
ánimo de las compañías que operan en el Golfo de México, y se puede
considerar atípico para este sector el hecho de que la inestabilidad política
y social desencadenada por la primavera árabe hizo que la diferencia entre
los precios de las dos principales referencias en el consumo de petróleo, el
Brent y el West Texas, haya llegado a alcanzar los 27,9 dólares en 2011, algo
inédito en la historia del crudo. Esa brecha, en 2012, promedió los 25
dólares durante este primer trimestre. Demostrativo de esto es que en la
primera década de este siglo la brecha entre ambos marcadores rondó el margen
de apenas 1 US$.
Lejos están aquellos días de los
primeros años de la primera década de este siglo cuando el precio
internacional del petróleo promedió los 23 US$ el barril, y más lejos aún los
de las décadas de 1950 y 1960, cuando esos precios no alcanzaban los 2US$ el
barril, las materias primas de los países del Tercer Mundo eran pagados a
precios de hambre, mismos que facilitaron el gran despegue industrial de las
grandes potencias, mientras nuestros países se hundían en la miseria y los
excedentes económicos alimentaban las bóvedas de los grandes bancos,
encabezados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional,
verdaderos depredadores de nuestras economías.
|
- Miembro
de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia
Cepo39@gmail.com
