domingo, 30 de enero de 2011

Datos, análisis, opinión y ética.

Datos, análisis, opinión y ética.
César Prieto Oberto. 22.01.2011
Las personas, en sentido general, somos dados a emitir opinión sobre todo y para todo, sobre cualquier tema, hecho o circunstancia. Los profesionales, los intelectuales y, fundamentalmente los académicos, debemos ser especialmente cuidadosos al momento de emitir opinión. Un intelectual que se respete lo es en tanto y en cuanto sus opiniones estén en armonía con los análisis que haga de los hechos, de los acontecimientos, y éstos con los datos que soportan estos análisis. Muy pobre es la actuación del profesional, del académico, que no aplique esta metodología, que por lo demás se hace cotidiano y habitual en el académico serio y responsable que pone por delante la ética para emitir opinión. Y aquí debo hacer mención de una persona que ha hecho de la prédica de la ética una de las razones de su vida, el Médico y filósofo Roberto Jiménez Maggiolo, creador de la cátedra Ética Médica, en la Facultad de Medicina de Luz, quien continúa, a sus 82 años, dictando cátedra con sus enjundiosos artículos de opinión. Y también de mi apreciado y respetado colega Néstor Romero Méndez, paradigma de eticidad en su transitar académico y profesional.
La ética es una rama de la filosofía que trata sobre el buen comportamiento de las personas. Por naturaleza, el hombre está llamado a realizar actos buenos, los cuales nos son guiados por medio de la conciencia. La ética nos clarifica qué actos son correctos e incorrectos. Por lo mismo, es que debemos tender a las virtudes, las cuales son hábitos que nos hacen más perfectos.
Por eso da tristeza que en el sagrado recinto de la Academia se la estigmatice emitiendo opinión conpulsivamente por el único afán de hablar, como en el parlamento, hablar y hablar torrencialmente sin apoyarse en datos, mucho menos en análisis de lo que se plantea, haciendo honor a la famosa frase de Andrés Eloy Blanco en 1946: “…un diputado nuevo hace más ruido que un carro viejo…” Así se deja sentada en el escenario una efímera posición ante determinados hechos, sean estos políticos, económicos, religiosos, culturales…
Lo expresado viene a colación ante hechos presenciados en auditorios de profesionales donde abundan docentes universitarios, académicos y-o científicos de las más variadas profesiones, donde se comete la osadía antiética de aludir a tal o cual organismo o institución para tratar de soportar opiniones tendenciosas. Así, se trata de descalificar a personas, a políticos, a ciudadanos, a funcionarios, a sectores privados o públicos, especialmente a estos últimos, haciendo gala de una verborrea oratoria desprovista de análisis porque se manejan datos falsos o inventados, en razón de lo cual no se pueden aportar pruebas o evidencias que le den sustentación a sus opiniones.
El economista, por caso, no debe afirmar que tal o cual situación está mejor, igual o peor, en términos comparativos o peyorativos, si no aporta datos estadísticos, el gran instrumento metodológico en el que se apoyan sus análisis. De esta manera, cumple su verdadero rol, hace honor a la ética del economista, del docente, del investigador, del académico.
Hace pocos días, un colega economista calificó de falsas las cifras de Pdvsa tratando de desmentir que esta industria produjo 3,012 millones de barriles diarios de petróleo en 2009, porque la Asociación Internacional de Energía (AIE) y la OPEP afirman en sus informes que la producción real es menor a 2,3 millones.
La verdad es que Pdvsa, en su informe estadístico de ese año, muestra que la producción por gestión propia fue de 2,269 bd, mientras que las empresas mixtas donde Pdvsa tiene participación mayoritaria, en petróleo liviano y mediano, produjeron 349 mil bd y en la Faja Petrolífera del Orinoco 394 mil barriles diarios, es decir, 743 mil bd que no contabilizan los organismos internacionales, pero que sí lo hace la industria nacional porque eso significa ingreso dinerario en su debida proporción legal al fisco nacional
Aún cuando este columnista está en total desacuerdo con la forma como se gerencia actualmente Pdvsa, ésas son las cifras reales y así lo creo y afirmo.
Ética en nuestras opiniones debe ser la norma del buen economista.

*Miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

Análisis parcial de los ingresos fiscales petroleros de Venezuela entre 1999 – 2010

Análisis parcial de los ingresos fiscales petroleros de Venezuela entre 1999 – 2010
*César Prieto Oberto. 29.01.2011
Los ingresos fiscales petroleros comprenden las regalías, el impuesto sobre la renta, dividendos, impuestos de extracción y superficial. A lo largo del período 1999-2010, los ingresos fiscales petroleros, que utiliza el gobierno nacional para revertirlos en obras sociales, inversiones, pago de sueldos, salarios e incidencias y servicio de la deuda, sufrieron variaciones significativas. Entre 1999 y 2004, el Estado recibió de su principal industria 54.427 MMUS$, mientras que entre 2005 y 2010, 170.809 MMUS$. En términos relativos, esos proventos fiscales representaron 22,19% de los ingresos totales, mientras que entre 2005 y 2010 el promedio significó el 29,45%. Es decir, un incremento del 7,26% respecto al primer lapso.
Superada la grave crisis política en que se vio sumergida la nación en los años 2001, 2002 y 2003, se reinició la senda del crecimiento económico y el mejoramiento de los indicadores sociales a partir de 2004. Los ingresos fiscales petroleros mantuvieron un ritmo sostenido de crecimiento desde el último año citado hasta 2008, cinco años que permitían presagiar que la república marcharía al logro de resultados nunca vividos en los últimos 50 años. La crisis financiera mundial desatada durante el último cuatrimestre de 2008 nos hizo despertar de ese sueño. Pensamos que las fortalezas alcanzadas nos permitirían salvar ese escollo. No ha sido así, porque Venezuela, inmersa en la realidad de un mundo globalizado, sufre severamente los impactos de las remezones cíclicas que, periódicamente, acontecen en el mundo capitalista cada vez con saldos más difíciles de superar. La todavía insuperable dependencia del petróleo que acusa el país, dado el actual comportamiento de las magnitudes macroeconómicas, hace presagiar que ésa será la situación por muchos años más.
Obsérvese, a la luz de la información estadística que ofrecemos, el comportamiento histórico de los ingresos totales, costos y gastos, e ingresos fiscales petroleros, en el período comprendido entre 1999 – 2010. Los informes anuales de Pdvsa, aunque reiteradamente tardíos, suministran los datos que manejamos en este análisis.
Los ingresos totales de Pdvsa comprenden las ventas de petróleo crudo en el exterior y en Venezuela, así como productos alimenticios desde 2006. Por conveniencia metodológica, partimos ese lapso en períodos de seis años. Entre 1999 y 2004, los ingresos de Pdvsa, en dólares corrientes, sumaron 286.504 millones de dólares (MMUS$), mientras que entre 2005 y 2010, el total fue de 590.220, para un gran total entre 1999 y 2010 de 876.224 MMUS$. Puede determinarse que los ingresos del segundo período superaron en 106% los del primer período, con volúmenes de producción que no variaron sustancialmente, pero cuyos promedios de precios por barril petrolero se incrementaron de manera notable.
Los costos y gastos, que comprenden compras de crudo y productos en el exterior, costos operativos y exploratorios, depreciación de activos, gastos administrativos y generales, regalías, impuestos de extracción y otros, productos alimenticios desde 2006 y aportes al FONDEN y otros para el desarrollo social, sumaron, entre 1999 y 2004 un monto de 237.005 MMUS$, y entre 2005 y 2010, 488.316 MMUS$, para un gran total de 726.121 MMUS$.
En todo el período 1999 – 2010, los costos y gastos representaron una media interanual del 82,73% con respecto a los ingresos totales, marcando una constante durante prácticamente todo el período en estudio.
Un comentario particular se merecen las compras de petróleo crudo y derivados en el exterior, que ascendieron a 327.034 MMUS$ entre 1999 y 2010. Ese volumen de costos representó el 45,94% de los costos y gastos totales de Pdvsa durante el período, que por lo groseramente desproporcionado, requiere de una explicación amplia, clara, profunda y detallada de la gerencia de la empresa a todos los venezolanos, sus genuinos propietarios. Son muy deficientes, por incompletas y poco confiables, las explicaciones que se han suministrado sobre esas compras en el exterior, que en buena proporción se utilizan para alimentar las refinerías que en otros países posee la república.
Para dar una idea de la ineficiencia gerencial de Pdvsa, obsérvese que la participación fiscal de Venezuela durante el período comprendido entre 1976 y 1980, fue del 64,6%; entre 1981-1985, de 69,64%; entre 1986 - 1990, de 52, 8%; entre 1991 y 1995 fue de 28,8% y entre 1996 y 1998, de 21,67%. En este último año, que también fue de la gestión de Luis Giusti al frente de Pdvsa, el aporte descendió a 17%, cuando el precio promedio del barril de petróleo cayó a 10,57US$. En conclusión, la actual participación fiscal es un tercio de la década 1976-1985.
Las grandes caídas del ingreso fiscal petrolero devinieron a raíz de la llamada internacionalización de Pdvsa con la adquisición de varias refinerías en el exterior, las cuales, más que un buen negocio, significaron pérdidas financieras significativas, las cuales no ha podido superar la actual administración.
Saque el lector sus conclusiones.

*Miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia

domingo, 2 de enero de 2011

Sobre los aguinaldos fraccionados

Sobre los aguinaldos fraccionados
*César Prieto Oberto.22.11.2010

Un articulista asiduo de aporrea, escribe un comentario sobre el desacato a la orden de pago oportuno de los aguinaldos girada por el presidente. Comparto su malestar, soy jubilado del Ministerio de Educación luego de 48 años de servicios, y por supuesto que pensionado por el Seguro Social. Sin embargo, permítome manifestar que, ante la situación inflacionaria que vive el país desde hace ya cinco años consecutivos, considero que la práctica del pago de los aguinaldos de manera convergente en los meses de noviembre y diciembre, atenta contra la economía del pueblo. La enorme masa monetaria que se pone a circular durante ese corto período de tiempo, en un país que confronta una "economía de puerto", con una producción endógena insuficiente para abastecer el creciente consumo nacional, no hace más que estimular la inflación por la vía de la especulación ante la incapacidad de nuestro mercado interno.
En consecuencia, me atrevo a sugerir el fraccionamiento de los aguinaldos en los tres últimos meses del año, de forma que la masa de dinero no se concentre como ha sido ya práctica consuetudinaria desde hace muchos años. Esa es la razón que explica que, durante los meses de noviembre y diciembre, los índices de precios al consumidor se disparen, tal como podemos apreciar en las series estadísticas suministradas por el Banco Central de Venezuela.
Otro capítulo a tratar es el del ahorro. La baja propensión al ahorro del venezolano estimula el consumismo, una costumbre en buena medida estimulada por la publicidad engañosa, que nos hace víctimas fáciles de las grandes empresas productoras y vendedoras de productos artificiosamente útiles y necesarios. Los medios impresos, radiales y televisivos alternativos, deben abrir campañas orientadas a estimular el ahorro, a desestimular el consumismo depredador de la economía popular, a estimular el consumo de lo nuestro, de lo nacional, a enaltecer las ferias de promoción de nuestra actividad agropecuaria, agroindustrial, artesanal, editorial, turística.
Sí, la producción endógena, el consumo de lo nacional, el estímulo al ahorro proyectará, a su vez, la propensión a la inversión nacional, a la inversión popular. De manera que, al compartir con todos los venezolanos que sufren la angustia sel desacato a la instrucción del presidente Chávez, que lo atribuyo más a nuestro aun engorroso aparato administrativo y a los quintacolumnistas enquistados en el funcionariado público, les invito a reflexionar y a acompañarme en la propuesta. Sería un pequeño pero importante aporte al saneamiento de nuestra economía.
*Economista - Investigador
cepo39@gmail.com

Venezuela, rentística y productiva

Venezuela, rentística y productiva
César Prieto Oberto (*) - www.aporrea.org
28/12/10 - http://www.aporrea.org/actualidad/a114750.html
Venezuela vive, desde 1999, un secular conjunto de transformaciones en su política económica que incide, de manera tìmida, en lo que algunos analistas conceptualizan como cambios radicales de su economía política, la que desde hace más de ochenta años, la transformó progresivamente en una economía rentística, o, en otros términos, en un país cuya economía descansa, no en el producto o riqueza generada por la mayoría de los trabajadores venezolanos, sino, en una elevada proporción, de la renta petrolera, de los beneficios que genera la explotación y comercialización de sus hidrocarburos, producidos por tan sólo el 1% de los trabajadores del país.
El gobierno venezolano ha adoptado desde hace varios años, en el marco de su política económica, la estrategia de una política presupuestaria discrecional y convencional. Como su mayor fuente de divisas internacionales es la exportación de su cesta petrolera, el Ministerio de Planificación y Desarrollo estima conservadoramente su precio en 40US$ el barril. Es así como el superávit generado por el diferencial de precios que se logra en el mercado internacional, hoy de 32,43 US$ por barril, lo maneja el Ejecutivo Nacional a través del FONDEN, para atender programas emergentes e inversiones que considera estratégicas para apuntalar el crecimiento de ciertos sectores de la economía nacional. Las gobernaciones y alcaldías, por mandato constitucional, reciben la cuota parte de su situado de este superávit, mediante avances periódicos que permiten fortalecer sus presupuestos iniciales. Por ejemplo, el Zulia recibió, en 2010, aproximadamente un 25% adicional a su situado constitucional inicial, al incrementar su situado, de 2064 millones de Bs, a 2580 millones.
La política económica de la actual administración ha confrontado, desde 1999, una abierta y declarada guerra por parte de los sectores económicos tradicionales. Pese a ser un país petrolero ya reconocido con las mayores reservas de petróleo, y también el quinto del mundo con reservas de gas, vive una guerra económica que tal como lo señala Jairo Larotta Sánchez (http://www.aporrea.org/internacionales/a114707.html), es “patética por la inflación especulativa de los poderosos grupos privados venezolanos, que apoyan las políticas económicas de EEUU (esto da vergüenza decirlo pero es verdad)”. La inflación que hoy sufre Venezuela es artificial y especulativa, está por encima del 30% anual sin una verdadera razón en los términos de intercambio, sólo por ser víctima de esa guerra económica desde EEUU para tratar de sacar el gobierno actual que se declaró anti imperialista. Venezuela ha actuado soberanamente para obtener su independencia económica petrolera. Los grupos de la quinta columna interna han estado propiciando fallidamente nuevas devaluaciones. Afortunadamente no se contempla devaluación del bolívar en 2011 como los vampiros económicos aspiran.
¿Qué hacer, qué medidas adelantar para que Venezuela vaya dejando de ser una economía rentista?
En los últimos diez años, Venezuela ha optado por darle prioridad a su desarrollo social, a su desarrollo humano, antes que al crecimiento de sus magnitudes económicas vía inversiones reproductivas. Sin embargo, no se puede desconocer el esfuerzo que se está haciendo en este campo, cuyos logros sólo se verán a mediano y largo plazo, lo que se traduce en políticas muy puntuales tales como el Plan Ferrocarrilero Nacional que avanza lenta pero sostenidamente, el Plan Agro patria, el Plan Petroquímico Nacional, la revisión radical de la CVG, el crecimiento notable de las telecomunicaciones y una política que consideramos vital por lo estratégica, como lo es la Política Nacional de Viviendas. Esta última, que debe hacerse en plena concertación con el sector privado, revolucionará toda la industria de la construcción, y así arrastrará a la industria siderúrgica con la producción de cabillas, clavos, tuercas, tornillos, alambrones, cables de todo diámetro, láminas, lo mismo que colaterales como el cemento, tejas, ladrillos, mampostería, cerámica, baldosas, accesorios para baños, cocinas, la industria química y petroquímica, pinturas, plásticos de todo tipo, el transporte, telefonía, la electrónica, los electrodomésticos. Razón tiene el Dr. Asdrúbal Baptista cuando afirma que el núcleo central del desarrollo del país tiene que descansar en una audaz política de construcción de viviendas durante un período no menor de quince años. Así mejorará el bienestar de todos los venezolanos en todos los sentidos
La audaz política educativa, que ha sembrado de aldeas universitarias el país hasta el último de los municipios, con prioridad para las carreras técnicas, así como la asistencia al estudiante y la dotación de una novísima Ley para la Educación Superior que garantiza el acceso de todos a este nivel educativo, tiene que resultar, con los años, en una Venezuela mejor calificada en su mano de obra y con ello en un mejoramiento de la productividad del trabajo.
(*) Economista.
cepo39@gmail.com
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La anticultura de la especulación y la impunidad

La incultura de la especulación y la impunidad
César Prieto Oberto - www.aporrea.org
21/12/10 - http://www.aporrea.org/actualidad/a114347.html
¿Existe en Venezuela una incultura de la especulación de los bienes y servicios? ¿Obedece el mapa general de precios de los bienes y servicios en Venezuela a una estructura de costos real? ¿Existe un afán desmedido de todo el que vende por obtener ganancias excesivas para enriquecerse rápidamente? ¿Y de la impunidad, qué podemos decir? Temas de por sí escabrosos, aunque tentadores para su análisis.
La especulación es una enfermedad de las sociedades capitalistas, sean éstas desarrolladas o subdesarrolladas. Consiste en vender por encima de precios considerados normales, decentes, suficientes, para obtener ganancias abusivas, depredadoras de la economía del comprador. En países desarrollados como EE.UU., por caso, se especula con el precio de las viviendas y determinados productos de primera necesidad. En países como España, Francia, Suiza, Italia, con servicios como el de los hoteles, combustibles, lubricantes.
Pero hablemos del caso de Venezuela, donde el pago de impuestos es eximio cuando se paga, y en cuanto a los productos importados los aranceles de aduana están al nivel internacional o por debajo de éstos. Analicemos algunos factores que pueden incidir, desde nuestro punto de vista, en la concurrencia de este fenómeno social que tanto incide en el comportamiento de los índices de nuestra economía.
• Previsión para futuras devaluaciones. La generalidad de los comerciantes justifican el alza excesiva de los precios de los bienes y servicios que ofertan a la previsión ante posibles devaluaciones que ocurrirán pronto, muy pronto, aunque éstas se produzcan en el término de dos, tres y más años. Aumentan ante esa expectativa, dicen, y así se quedan los precios, por las nubes. Aumentan por la inflación del año anterior y por los futuros, y así, un aumento previsible del 30% se eleva a 80, 100, 150% y más. La negligencia del Estado por aplicar los correctivos del caso, hace proliferar la impunidad, y con ella, los desmanes.
• Bienes importados. Como Venezuela continúa siendo una economía de puerto, y así seguirá siéndolo por muchos años más, se atribuye a la importación de muchos bienes el origen de esta anomalía. Sin embargo, esto tiene sus particularidades; así, hasta hace menos de un año, se otorgaban dólares preferenciales a través de Cadivi y el BCV para la importación de determinados bienes según una lista oficial. Se aducía, aún se hace, al retardo en el otorgamiento de divisas el ajuste de los precios de todos los productos importados, al costo de los dólares obtenidos en el mercado paralelo, y así se quedaron aún cuando los recibieran antes de cancelar sus pagarés o cartas de crédito. A esto su suma el delito de no hacer la declaración de sus operaciones en los plazos estipulados por la ley. Ante estos delitos, mucha impunidad.
• Especulación caprichosa. Aunque los productos sean criollos, criollitos, elevo los precios porque me da la gana, dice el vendedor, así sucede con el tomate, melón, lechosa, papa, zanahoria, mango, plátano, cambur, huevos, limón, naranja, o repuestos para vehículos producidos en el país. Una tuerca de las que se producen en la industria metalmecánica nacional, ha pasado en el término de 4 a seis meses de 2 Bs a 10 Bs. un incremento del 400%. La cabilla de 3/8”, que hace dos años se conseguía en las ferreterías a 20 Bs, ahora no se consigue por menos de 85 Bs, un incremento del 325%. Por el mismo cauce caminan el alambrón, los clavos, los ángulos, los marcos para puertas y ventanas. Empacaduras de asbesto para el tubo de escape de mi vehículo, que hace un año las compré en 5 Bs, hoy están a Bs 30, un incremento del 500%. ¡Y qué decir de los accesorios para baños, cocinas! No importa que muchos productos estén regulados y/o subsidiados, igualito sus precios se van a la estratósfera. El Presidente tendrá que hilar muy fino para llevar a la realidad sus planes de vivienda. ¡Contra los vivianis y acaparadores, guerra sin cuartel. Y no hay sanciones. En tanto, la impunidad sigue de fiesta.
• Otro chiste es el de la intermediación que se hace bajo el amparo de organismos públicos. Es así como los productos de Sidor, de la petroquímica, de las cementeras, de los silos, alcanzan precios inmensurables por la rapiña de altos funcionarios, conjurados con testaferros para esquilmar a la clientela. En este negocio pululan oficiales de todos los grados de nuestra Fuerza Armada Bolivariana que, afortunadamente, constituyen una minoría. Ante este libertinaje, parecen existir controles cómplices, por lo que la impunidad continúa su avance arrollador.
• La publicidad engañosa. La publicidad crea la necesidad, y ésta la compra compulsiva de bienes realmente innecesarios. Así, hay familias que se llenan de toda clase de artefactos, adquieren para sus hijos los más disímiles artículos electrónicos a precios de escándalo, aunque al poco tiempo ya descansan en el cesto de los desperdicios. Y así vamos con los menjurjes para la belleza, para la limpieza del hogar, del vehículo, en fin, gasta que te gasta, y el comerciante feliz. Mientras, los precios están bien, bien elevaditos. Y la impunidad sigue llena de plena salud.
• Abundancia de liquidez monetaria. Algunos analistas culpan a los organismos del Estado por la súper abundancia de liquidez monetaria en manos del público, la elevación de los precios, ya que el mercado de oferta no satisface los requerimientos de la demanda. Se refieren a que hay mucho dinero inorgánico en la calle que no es producto de la creación de riqueza, y ese es otro disparador de la especulación y por ende, de la inflación.
• Crecimiento del mercado de consumo, insuficiencia de la producción de bienes y servicios. Nos dicen las estadísticas que, en los últimos años, la producción de varios productos agropecuarios e industriales ha crecido sustancialmente, pero que el crecimiento de la población, aunado a la proporción de ésta incorporada al consumo, hace que el déficit de la oferta se haga recurrente. A esto se suma el acaparamiento, el contrabando de extracción de productos subsidiados, mientras un importante sector del funcionariado hace de las suyas, y la impunidad continúa de vacaciones.
(*) Economista.
cepo39@gmail.com